Granos de vida

Escrito el 06/07/2021
tabernaculo


En nuestra familia denominacional, como en otras, los obreros y pastores que salen a la obra del Señor pasan por lo que se conoce como discipulado. Es un aprendizaje que abarca múltiples tareas, tanto prácticas como espirituales, comienza con un llamamiento interno, fuerte, casi  inaguantable; tal llamamiento será probado y ahí comienza un proceso, de negación, de morir a sí mismo, rendición de su propia voluntad.
Jesús ilustra este proceso en Juan 12:24, el enunciado es claro y fácil de entender, aquel que recibe el llamamiento a servirle, descubrirá que éste no es “barato”, sí es sencillo, todos podemos seguir a Jesús. No es barato porque cuesta la propia vida a experimentar el escondido proceso interior de morir para dar fruto.
No todos están dispuestos, porque nuestro carácter natural dice no a esta muerte, a ser una semilla sembrada, se pretende dar fruto, ser un árbol frondoso y vistoso (ministerios)… es imposible si no caemos a tierra, somos sepultados y que por determinado tiempo nadie nos vea.
El tiempo del discipulado es como los procesos del grano de trigo del que habla Jesús. Son seis procesos, por ahora les dejo dos.


1-El grano de trigo, duro como una piedra, es mojado mientras muere. Algunos creyentes somos duros como piedras, el corazón es de granito, duro, egoísta, sin posibilidad propia de ablandarnos, pero gracias a Dios, cuando comenzamos a hundirnos en la tierra mojada del proceso, comenzamos a ablandarnos, está escrito en Ezequiel 36:26. Cuando pensamos que nuestro problema es la condición pétrea del corazón, descubrimos su poder y anhelo de cambiarnos y comenzamos a acompañarlo como lo dice Pablo en Gálatas 2:20.


2-El grano de trigo comienza a expandirse y a cambiar bajo la tierra, o mejor dicho en la muerte, crece y adopta otra forma. Con Cristo nuestra visión es ampliada, cuando Jesús caminó en Palestina, sanó e hizo muchos milagros, ¡hasta fue famoso! Mateo 4:24, pero cuando muere en la cruz su alcance no tuvo límites, llegó hasta nosotros!!!. Cuando estamos dispuestos a “morir” como el grano de trigo, Dios nos encuadra en su maravilloso plan y entendemos el mensaje de Isaías 54:2.
 Es maravilloso descubrir que cuando morimos irrumpe la vida que nos da Jesús
Javier Broca